Realicé estudios en gastronomía y posteriormente hice una especialidad en repostería, después me dedique un corto tiempo a trabajar en la industria hotelera.
Mi experiencia como docente inició accidentalmente hace tres años, gracias a un amigo que me invitó a trabajar en el CONALEP Magdalena Contreras, decidí tomar esta oportunidad ya que el horario era perfecto debido a que en ese entonces estaba terminando mi tesis para poder titularme.
En un inicio me imagine que no iba a ser tan difícil, pero recuerdo la primera vez que estuve frente a grupo fue horrible, estaba frente a 45 alumnos, jóvenes cuya edad oscilaba entre los 15 y 17 años, que además se dieron cuenta de mi inexperiencia y mi miedo, no era lo mismo elaborar el menú para turistas que ser el guía de estos estudiantes.
Pero ahora lo que comenzó como una actividad que realizaba “mientras me titulaba” se ha vuelto parte de mi vida.
El trabajar con jóvenes de Educación Media Superior me ha dejado grandes satisfacciones, ya que considero que como docente influyo en sus vidas, llegando ha ser parte importante en su desarrollo como personas, como estudiantes y en su futuro como profesionistas; además que lo considero como un compromiso y una gran responsabilidad, ya que mi papel no solo se limita en ser facilitador del conocimiento si no darle a la sociedad seres humanos con valores, de calidad y profesionistas responsables.
Como profesionista me siento feliz con mi trabajo ya que cada día es una exigencia, es aprender, estarse actualizando, exigirme más y más; pero creo que todavía no lo logro, tengo mis fallas y una de ellas es que soy muy impaciente y algunas veces doy por hecho que las cosas los alumnos ya las saben por más sencillas que parezcan y esto me ha traído en ocasiones problemas.
Pero a pesar de todas las dificultades que se me han presentado en estos escasos tres años, el recibir un gracias o una sonrisa es más que suficiente, para saber que estoy haciendo un buen trabajo.
Mi experiencia como docente inició accidentalmente hace tres años, gracias a un amigo que me invitó a trabajar en el CONALEP Magdalena Contreras, decidí tomar esta oportunidad ya que el horario era perfecto debido a que en ese entonces estaba terminando mi tesis para poder titularme.
En un inicio me imagine que no iba a ser tan difícil, pero recuerdo la primera vez que estuve frente a grupo fue horrible, estaba frente a 45 alumnos, jóvenes cuya edad oscilaba entre los 15 y 17 años, que además se dieron cuenta de mi inexperiencia y mi miedo, no era lo mismo elaborar el menú para turistas que ser el guía de estos estudiantes.
Pero ahora lo que comenzó como una actividad que realizaba “mientras me titulaba” se ha vuelto parte de mi vida.
El trabajar con jóvenes de Educación Media Superior me ha dejado grandes satisfacciones, ya que considero que como docente influyo en sus vidas, llegando ha ser parte importante en su desarrollo como personas, como estudiantes y en su futuro como profesionistas; además que lo considero como un compromiso y una gran responsabilidad, ya que mi papel no solo se limita en ser facilitador del conocimiento si no darle a la sociedad seres humanos con valores, de calidad y profesionistas responsables.
Como profesionista me siento feliz con mi trabajo ya que cada día es una exigencia, es aprender, estarse actualizando, exigirme más y más; pero creo que todavía no lo logro, tengo mis fallas y una de ellas es que soy muy impaciente y algunas veces doy por hecho que las cosas los alumnos ya las saben por más sencillas que parezcan y esto me ha traído en ocasiones problemas.
Pero a pesar de todas las dificultades que se me han presentado en estos escasos tres años, el recibir un gracias o una sonrisa es más que suficiente, para saber que estoy haciendo un buen trabajo.
